TIBET
en el umbral del cielo
El silencio del atardecer es constantemente interrumpido por rasguidos de centenares de cuerpos que en forma solemne van y vienen por el suelo. “Om mani padme hum” repiten en tono monocorde con la vista clavada en la entrada del Jokhang en Lhasa.
A pesar que el Potala, la otrora residencia de los Dalai Lamas, domina el cielo de Lhasa - y el exterior lo observa como un ícono de independencia tibetana- realmente es el Jokhang, el corazon espiritual del Tibet.
Quizás allí, se pueda encontrar la esencia de una cultura que la lleva a sobrevivir y resistir en este Tibet tan lleno de recientes cambios propulsados por una China en indeclinable expansión, en plena modernización.
« Todo lo que hay en el Jokhang pertenece al espíritu Sakyamuni y quien quiera tomar algo de allí debe dirigir muchas plegarias a los dioses » expresa Bagdro, un monje tibetano que vive en Dharamsala, India.
Exiliado desde 1991 el monje explica que el Jokhang alberga desde el siglo VII DC la imagen histórica de Buda. Esta pequeña estatua asentada en el corazón mismo del laberíntico monasterio es tan venerada que casi es imposible acercarse debido al tumulto de gente que diariamente se arremolina a su alrededor.
A partir del exilio del jefe espiritual de los tibetanos, el XIV Dalai Lama, el Tibet cambió. Y por varias razones. La primera de ellas fue la ocupación china que desde 1950 dejó un saldo de más de 6.000 monasterios destruídos, 1.200.000 monjes muertos, persecuciones políticas, veda religiosa que desembocaron en la conformación de la Región Autónoma del Tibet (RAT) en 1965.
La segunda razón fue que los monasterios dejaron de ser centros neurálgicos de vida espiritual, cultural, económica política y se convirtieron, a partir del tímido retorno de los monjes en la década del ochenta, en lugares de retiro y enseñanza budista.
El monasterio más importante de Tibet : el Drepung llegó a tener más de 10.000 monjes durante la dinastía Manchu Qing (1). El Tibet era un país teocrático y en aquel entonces convertirse en monje significaba pertenecer a una casta privilegiada.
En su reciente libro Freedom in Exile, el Dalai Lama recuerda que durante esos tiempos no todos los que vivían en los monasterios poseían una verdadera vocación religiosa y muchos de ellos ingresaban para tener un modo seguro de vida.
Hoy esta ciudad monástica cuenta sólo con una población de 600 monjes y estudiantes. Fundada en1416 por un discípulo de Tsongkapa (2), el Drepung albergó a los primeros cuatro Dalai Lamas y ejercía control político sobre todos los pequeños monasterios de la región.
A sólo tres kilómetros al norte de Lhasa otro gran monasterio de la orden Gelugpa (3): el Sera cultivó, con los años, la reputación de educar a los monjes más brillantes. Alrededor de esta secta, que logró el poder absoluto de Tibet a partir del siglo XV, se alienaron hasta el presente todos los Dalai Lamas.
En general los centros monásticos importantes corrieron la misma suerte que estos dos monasterios: fueron parcial o totalmente destruídos.
A partir de la muerte de Mao Tse Tung en 1976, los gobiernos chinos entendieron que parte de la planificada expansión económica del país era cambiar la imagen de la región.
Sin embargo no fue hasta 1994 que la expansión pasó a ser un plan prioritario para el gobierno central. Los chinos mejoraron las carreteras como la de Qinghai (Golmud - Lhasa), restauraron monasterios del Tibet Central, modernizaron el aeropuerto internacional de Gonkar en Lhasa e incrementaron los servicios para el turista principalmente en la antigua capital tibetana. Además tienen previsto inaugurar para el año 2007 la primer red férrea de 1115 km. que unirá la provincia de Qinghai con la RAT a través de su capital Xining hasta Golmud y de allí a Lhasa.
En el presente los monasterios permanecen activos y abiertos al público. Los monjes son muy atentos y en todo momento orientan y explican la cosmovisión del budismo tibetano.
“…Ya podia pronunciar quedamente el OM, la palabra por excelencia. Había conseguido decirlo en silencio… con la frente envuelta en el brillo de la inteligencia… » Sidharta. Herman Hesse
Jokhang que significa “capilla del Buda” sufrió varios maltratos durante su larga vida. A pesar que nunca lo pudieron destruir en su totalidad, la más reciente fue la más cruel. En los tempranos días de la Revolución Cultural, a la voz de « larga vida al líder Mao » la Guardia Roja saqueó casi todos los objetos de veneración.
Poco a poco el Jokhang volvió a la normalidad. Hoy en día, y dentro del recinto, se vive una extraordinaria y curiosa mixtura de sombras, de peregrinos postrados ; un ambiente saturado, cargado por el rancio olor de la manteca de yak, los inciensos y el humo de las lámparas.
Fuera del templo, el Barkhor es el Kora (4) por excelencia. Un circuito de unos 800 metros rodeando al monasterio en un peregrinaje inacabable, infinito que atrae todos los dias y noches a miles de fieles.
Por increíble que parezca, allí se respira un aire medieval : en la muchedumbre, en los olores, en las inacabables pequeñas tiendas que en forma lineal se alzan a los costados, en el despliegue rudimentario de mercancías en la calle, en la insistencia de los locales en vender banderas de oración, en los devotos inclinando sus frentes en el suelo.
« Mi tío llegó caminando desde Dege luego de peregrinar de rodillas durante un año por las montañas de la meseta oriental del Tibet« comenta Sonam Nangmo que vive junto a su familia en esta ruidosa ciudad fronteriza límite entre la RAT y la provincia china de Sichuan.
Como el tío de Sonam, son muchos los que realizan estas sorprendentes peregrinaciones cada año que los lleva a emprender miles de kilómetros inundados de fé. No sólo se dirigen al Jokhang, van a otros monasterios aún activos en los alrededores de Lhasa.
Uno de los kora más atractivos abarca la montaña sagrada Wanbo Ri donde se enclava el Ganden, a unos 4500 metros de altitud en el bello valle de Kye Chu.
Ganden no es un centro monástico cualquiera, es la base del principal asentamiento de la orden Gelugpa y donde se encuentran los restos mortales de su fundador : Tsongkhapa.
El monasterio se hizo célebre por ser uno de los bastiones de mayor resistencia independicista a lo largo del siglo pasado.
« Durante las noches leía bajo la luz de una vela y con las cortinas cerradas Mi tierra y mi gente del Dalai Lama (5) -comenta Bagdro que vivió allí hasta 1988 - y me aseguraba que la puerta estuviera bloqueada desde adentro »
El monje cuenta que en el Tibet ellos no pueden mostrar fotos ni leer libros del Dalai Lama y agrega que « el libro produjo un poderoso efecto en mí y desperté ante la realidad de mi país ».
Debido a su estratégica ubicación a los chinos les costó doblegar la resistencia que en 1966 opusieron los monjes del Ganden. Primero lo bombardearon y luego lo dinamitaron dejándolo en ruinas. Paradójicamente aún hoy se pueden ver sus restos junto a los magníficos templos que después los monjes construyeron con ayuda del gobierno chino de turno.
“…Había conseguido decirlo en silencio, aspirando hacia adentro, aprendió a enunciarlo calladamente, aspirando hacia afuera,… » Shidarta. Herman Hesse
Está estrellado y el cielo crepuscular azul profundo sumerge al poblado de Sakya en una oscuridad atrapante. Sólo un puñado de luces de algún remoto bar muestra que allí vive gente.
Llegar hasta el lugar no es fácil. Desde que el bus se desvía por un camino lateral de la ruta De la Amistad - entre Shigatse y Tingri- toma el cauce de un río seco. En varios tramos de los accidentados 25 km. se observa una ruta a medio pavimentar por los chinos y un hospital que sorprende por su modernidad.
Parece mentira que a comienzos del segundo milenio de nuestra era, en ese remoto poblado un miembro de la familia imperial Kon haya construído el primer edificio religioso de la orden Sakyapa.
En el interior del espléndido y sagrado templo yace un patrimonio importante de la cultura : una fina colección de reliquias, única en el Tibet .
Sakya « tierra pálida » se la percibe en la atmósfera pueblerina de sus casas grises y sólo la alegría desbordante de niños sucios hasta el hartazgo rompen con la quietud reinante.
En todos sus rincones saludan efusivos con la única palabra en inglés que saben y la repiten y vuelven a repetirla: « hello !!! hello !!! ». Otros juegan a la pelota o pasan el tiempo tirando piedras en los pequeños arroyos del lugar.
A media tarde cuando el sol entibia a Sakya, los tibetanos muestran su folklorismo. Las mujeres desfilan por callecitas olvidadas desplegando las docenas de trenzas que caen como guirnaldas por sus negros y empolvados cabellos; nómades buscando alimentos en los dos o tres mercaditos que existen o jóvenes vagabundeando con sus tradicionales ropas hechas de lana de oveja de exageradas mangas llamadas chubas.
« …, concentrando su alma y con la frente envuelta en el brillo de la inteligencia » Sidharta. Herman Hesse
« Esa pequeña manta amarilla - dice un viejo monje señalando un rincón en uno de los recintos del complejo de monasterios de Gyantse - perteneció al Dalai Lama a los siete años »
Y al lado de esa prenda, una gran fotografía de un niño con una amplia sonrisa. « Aquel es el anterior Panchen Lama (6) a los once años » dice. Esta conjunción de imágenes no se repite en ningún monasterio importante de la región de U- Tsang en el Tibet Central.
A la salida del complejo, el monje cuenta que en la época del Dalai Lama niño, la ciudad brillaba con luz propia : « albergaba a 15 monasterios de los cuales nueve pertenecían a la orden Gelugpa, tres a la Sakyapa y el resto a órdenes menores que ya no existen »
Durante el verano tibetano, Gyantse está plagada de contingentes turisticos que pasean por el espléndido Kumbum atraídos por sus varios pisos concéntricos que muestran todo el esplendor pictórico y arquitectónico tibetano del siglo XV.
Desde la colina más alta todo Gyantse , inmerso en el valle de Nyang Chu, se observa magnífico. Desde allí el contraste entre lo pasado y lo nuevo mixtura la ciudad. Sobre los techos se observan pantallas solares usadas para calentar agua. Mujeres que secan al sol estiércol de yak utilizado durante el invierno. Mientras, en las calles decenas de vacas mugen junto a carretas cargadas de mercancías.
No muy lejos de allí, a unos 60 km. en Shigatse - la segunda ciudad de Tibet - se concentra el hogar tradicional del Panchen Lama. Fundado en 1445 por Gendun Drupa, el Thasilumpo alberga en la actualidad el mayor número de monjes y novicios : alrededor de 800.
Tibet tiene fama de ser dificil : la altitud y la extrema rigurosidad climática lo prueban. Al igual que en el Ganden o en el sagrado Monte Kailash (oeste tibetano), el kora del Qomolagma (Monte Everest) que en tibetano significa Tercer Dios, resulta dificultoso. Aunque no imposible de realizar.
A 4.980 metros de altura los peregrinos desafían las contingencias del tiempo y comienzan el recorrido desde el campamento base ubicado junto al Rompu, el monasterio más alto del mundo.
Envueltos en la oscuridad de sus misterios, iluminados por la luz de cientos de candelas que arden sin fin, protegidos por montañas y lagos sagrados, los monasterios del Tibet y de sus alrededores tienen la fuente religiosa inspiradora que identifica a toda una etnia.
Con una altura media de 4000 metros es conocida como el techo del mundo. Tanto sus dgon-pa (7) (monasterio en lengua local) como su pueblo brindan eterna fidelidad a esta tierra de devoción tan cercana al cielo pero que está aprendiendo a convivir poco a poco con los recientes retazos de neoliberalismo chino. Pero eso es una historia aún por contar.
MARCELO CABALLERO
Notas
(1) La dinastía Manchu Qing sucedió a la Ming y reinó China desde 1644 a 1912.
(2) Fundador de la orden Gelugpa (modelo de virtud) elaboró la síntesis clerical tántrica proveniente de la India como una doctrina conocida como lamrim (camino gradual). De esa manera comenzó un retorno a la doctrina pura y a la disciplina monástica.
(3) Antes que Gelugpa conocida por los gorros amarillos de sus monjes, florecieron la orden Nyingmapa, Kagyupa, Sakyapa.
(4) Kora : ejercicio físico y espiritual diario por antonomasia de los tibetanos. Se realiza circunvalando en sentido horario los monasterios, stupas (chorten en tibetano), montañas y lagos sagrados. Mientras se recitan los mantras budistas y se visualizan divinidades. Con cada vuelta los creyentes creen entrar en un plano superior de iluminación, motor de la religión.
(5) El libro fue publicado por primera vez por la editorial Potala en India en 1962.
(6) Se refiere al anteúltimo Panchen Lama que murió el 28 de enero de 1989 a los 53 años en Tibet.
Panchen Lama significa « Gurú y gran maestro ». Asociado con el
monasterio de Tashilhumpo en Shigatse, el Panchen es considerado una
manifestación de Amitabha (el Bhudda de la Divina Luz) es el segundo jefe
espiritual después del Dalai Lama.
(7) La palabra tibetana dgon - pa /gompa/ significa literalmente "lugar desierto".
Comentarios recibidos (1)
- 4/08/2011
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